martes, julio 17, 2007

Lecciones del 'bolsa-gate'

Tal como se desprende del 'Teorema de De Vido' formulado por mi buen amigo el coronel Aureliano Buendía Felisa Miceli no renunció por corrupta ni por ineficaza, ni tampoco por torpe. La causa de su más que inoportuna (para la pareja pingüina) salida del gobierno se debe a algo más simple: su carencia de poder. El poder como sabe cualquiera, es el concepto clave de la política. Felisa carecía de poder y por eso un escándalo que involucra a una cifra que para los estándares latinoamericanos y argentinos es cosa de niños la expulsa del ministerio de economía. No digo con esto que haya que ser indulgente con la corrupción. Todo lo contrario, debe perseguirsela y erradicarla dentro de lo que se pueda, independientemente de cuan poderoso sea el funcionario involucrado. A lo que voy es que si alguien tiene poder puede resistir acusaciones bastante más serias que la que tumbó a la Felisa. Hagamos un cálculo simple:
a) cualquier tonto sabe que la coima estándar en la Argentina equivale al 15% de la operación en cuestión (supongamos que se trata de un contrato de obra pública por ejemplo o una licitación de suministro de algún tipo de bien)
b) A Felisa le encontraron una bolsa con una cantidad de dinero que oscila entre 60 mil y 240 mil dólares dependiendo de a quien le creemos, si a Felisa o a Lanata.
c) Hipótesis A: 60 mil es el 15% de 400 mil; Hipótesis B: 240 mil es 1 millón seiscientos mil dólares.

Es decir que estamos hablando de curros pequeños para lo que se afana en este país. Claramente a Felisa no la echó la corrupción, sino la falta de poder. Supongo que en estos momentos Felisa Miceli debe sentirse una tremenda pelotuda! La rajan por una mordida que al lado de las que podemos imaginar ocurren en otras dependencias de la administración central es un pecadillo.

Todo este affair me trae a la memoria a) un pasaje de Hannah Arendt al principio de 'Los orígenes del totalitarismo' donde dice que el odio germinado en el siglo XIX en Alemania (y en el resto de Europa también) hacia los judíos no se debía a que tuvieran poder, sino justamente lo contrario, a que carecían del mismo y b) un pasaje de 'El Diálogo de Melos' escrito por Tucídides, y que forma parte de 'Las Guerras del Peloponeso', donde los atenienes les recuerdan a los habitantes de Melos (antes de masacrarlos por la negativa de estos últimos a aceptar un acuerdo francamente extorsivo presentado por los atenienses) que los argumentos de razón sólo valen cuando hay paridad de poder entre las partes. Cuando no es así -dicen los negociadores atenienses- rige la ley del más fuerte y no hay argumento moral o de justicia que valga. ¿Tan poco ha cambiado el mundo desde entonces?

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

concuerdo con ud., debe sentirse una pelotuda de proporciones biblicas.
ahora... siguiendo la lógica, DeVido debe sentir que la tiene gigante no?

7:58 p. m.  
Blogger Zabalita said...

"Resulta bochornoso verlos fanfarronear a ver quién es el que la tiene más grande"
Extraído de 'Algo Personal' de Joan Manuel Serrat

8:17 p. m.  
Blogger Rufus T. Firefly said...

Hoy precisamente estaba tratando de recordar escandaletes de la política argentina en que se combinan lo turbio, la impunidad y la estupidez.
Hasta ahora tengo tres claros exponentes: la servilleta de Corach, la tarjetita de Alfonsín en el Senado para cajonear a no recuerdo quien y la bolsa de Miceli ¿Alguien recuerda algún otro?

12:25 a. m.  

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